Estamos
enfermos de elitismo, que reduce el pasado y el presente a la obra de un grupo
de elegidos; de militarismo, que cuenta la historia como la sucesión
de hechos militares; de machismo, que condena a las mujeres al decorativo papel
de sombras de los próceres; y también estamos enfermos de racismo,
que nos impide ver el espléndido arco iris del que formamos parte. Galeano. 2002.